Técnica
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Comenzamos con las formas. Hacer un borrador, dibujarlas y después laminar detalladamente el casco y la cubierta es una parte esencial de la construcción de yates. Para el laminado es necesario contar con experiencia. Quien no cuente con ella no tiene nada que hacer con nosotros. Al igual que en todo HANSE, en nuestro departamento dedicado al plástico reforzado con fibra de vidrio trabajan ingenieros químicos. El corazón de su HANSE está formado por resinas y lonas en un lugar en el que estas tareas ya son tradición. Una composición es precaria cuando chocan materiales distintos, por ejemplo, en la quilla o en el tangón. Allí elegimos construcciones galvanizadas. Investigando las propiedades del plástico reforzado con fibra de vidrio y del metal junto con el Fraunhofer-Institut, hemos descubierto que son la mejor combinación. Para los trabajos con materiales laminados se aplica la siguiente regla: espuma por debajo del agua, balsa por encima del agua. |
Por suerte, gracias a nuestra intensa dedicación a los yates de regata, sabemos muy bien qué es una construcción ligera. Para que un yate sea rápido y vencedor, es condición indispensable que sea ligero. Como sabemos todo esto, en HANSE nos hemos decidido por el epoxi. De esta forma ahorramos aproximadamente un 10% de peso en comparación con el plástico reforzado con fibra de vidrio y conseguimos una mayor estabilidad. Por eso podemos dar la bienvenida a bordo a generadores, equipos de buceo, botes neumáticos y a todo lo demás que aumenta el peso. No debemos olvidar dos cosas: evaporación y ósmosis. Ninguna de estas dos molestias puede ocasionarse en los yates de epoxi. Eligiendo un modelo de epoxi, también evita el peligro de padecer alergias y las incómodas tareas de mantenimiento. Se ahorrará la laboriosa aplicación regular de revestimientos en la parte del barco que va sumergida, pues el epoxi resiste la ósmosis. |
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Pensamos largo y tendido y obtuvimos grandes resultados. Primero forjamos planes, trabajamos con el lápiz, exprimimos a los diseñadores y nos desesperamos. Pero después llegaron asombrosas ideas. Nuestro equipo de mobiliario, responsable de la madera, ha aportado ideas decisivas. Sus conocimientos sobre maquinaria dirigida por ordenador, su habilidad para desarrollar las mejores configuraciones y la experiencia de los trabajadores, han hecho posibles soluciones que nosotros mismos nunca hubiésemos creido posibles. Gracias a todo esto, los propietarios de un HANSE pueden pensar en realizar todas las modificaciones en el interior que se les pasen por la cabeza. En serio: damos las gracias a las sierras, las fresas, a la maquinaria extremadamente compleja y a la inteligencia aplicada a la fabricación por hacer posible que los propietarios estén satisfechos de poder pedir lo que quieran. |
MOTOR |
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TIMÓN |
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Control final | Volvemos a la comparación entre la mansión y el yate. En HANSE preferimos un yate a una mansión se mire por donde se mire. ¿Por qué? Porque podemos vivir en un yate, pero no podemos viajar en una casa. Quizá también prefiramos un yate porque en el astillero HANSE vivimos en el agua. Convivimos con nuestros yates. Los construimos en la costa y no en las montañas. Navegamos a diario, lo cual tiene sus ventajas. Cuando se nos ocurre una idea, no tenemos que reflexionar mucho sobre ella, la probamos en el agua de inmediato. No tenemos que organizar un viaje de prueba, subimos a bordo y la ponemos en práctica. Lo mismo ocurre con nuestros propietarios. Con cada maniobra, vemos qué funciona y qué no funciona. Por eso no tenemos que seguir todas las tendencias. Pusimos de moda los mástiles acabados en punta porque sabemos que nuestros propietarios también quieren poner elegantes sus embarcaciones. Junto con unas excelentes velas en el mástil, navegará más rápido. La mezcla funciona. Le encanta. Además, un mástil en punta tiene un aspecto más atractivo. Un yate debe ser hermoso. No debemos olvidarlo. La belleza nos da un punto más. Confiamos en nuestros empleados y en nuestros distribuidores, puede estar seguro. Nosotros tenemos mucha confianza en nosotros mismos, pero también sabemos que no somos perfectos. Por eso, en el control final somos extremadamente estrictos. Antes de que un yate HANSE llegue al distribuidor, primero lo ponemos en su elemento. La única forma de comprobar el sellado de todas las válvulas es metiéndolo en el agua. La presión del agua del mar no miente. El motor debe someterse a un viaje de prueba, lo cual es imposible en un contenedor. Para nosotros no supone ningún problema, ya que estamos en la misma costa. Y para estar del todo seguros, una empresa ajena es la que realiza el control final. Estipulamos 48 horas para cada yate. Este método está comprobado. No podemos ocultarnos nada a nosotros mismos. Créanos. Por lo general, los yates HANSE llegan a los distribuidores por camión. Sin embargo, algunos propietarios prefieren arreglar una entrega en Greifswald. No hay problema. Delante están el Báltico, los brazos de mar y las lagunas (Bodden) y Rügen. Las vacaciones pueden comenzar de inmediato en esta maravillosa rivera. |









